domingo, 8 de enero de 2017

Un as en la manga

En la última sesión del año montamos una timba en los locales de la Asociación ZOES.
La sesión del taller estuvo dedicada a las cartas, de ahí el título "Un as en la manga". Francisco de Quevedo, invitado a la partida, nos regaló unos versos del todo oportunos: "Este mundo es juego de bazas / que solo el que roba, triunfa y manda".
Hablamos del libro de Carles Cano "Cartes" y de diferentes poemas visuales de Joan Brossa, Chema Madoz y García de Marina.




Pero también hablamos del trabajo "La sota tuna. Los naipes como procedimiento de creación literaria y representación del caos" de Carlos González Sanz (Instituto Aragonés de Antropología) donde encontramos un romance que nos permite contar una historia con las figuras de la baraja española, así como la historia de "La baraja del soldado".
Disfrutamos, a continuación, con algunos poemas relativos a las cartas, como el que Pablo Neruda tituló "A la baraja":

Sólo seis oros,
siete
copas, tengo.

Y una ventana de agua.

Una sota andulante,
y un caballo marino
con espada.

Una reina bravía
de pelo sanguinario
y de manos doradas.

Ahora que me digan
qué juego, qué adelanto,
qué pongo, qué retiro,
si naipes navegantes,
si solitarias copas,
si la reina o la espada.

Que alguien mire y me diga,
mire el juego del tiempo,
las horas de la vida,
las cartas del silencio,
la sombra y sus designios,
y me diga qué juego
para seguir perdiendo.


Recordamos el trabajo que Leopoldo María Panero hizo en "El tarot del inconsciente anónimo" publicado por Valdemar. Y jugamos una partida con el "Juego de cartas" de Max Aub, una novela baraja de la que estudiosos como Julio Borrego Nieto, Jesús Fernández González, Luis Santos Río y Ricardo Senabre afirman en el libro "Cuestiones de actualidad en la Lengua Española" (Ediciones Universidad de Salamanca):

Pero existe un espléndido ejemplo de “novela interactiva” avant la lettre, anterior al desarrollo y la pujanza del orbe informático: Juego de cartas, de Max Aub, publicada hacia 1964. La obra se presenta como un conjunto de 104 cartas contenidas en un estuche de cartón. Carta tiene aquí el doble valor de “naipe” y “misiva”, porque, en efecto, cada carta “naipe” tiene al dorso una carta “misiva”. Es una novela epistolar acerca Máximo Ballesteros, muerto en circunstancias poco claras. Algunos autores de la cartas piensan que se ha suicidado; otros sospechan que ha muerto a manos de su mujer por un asunto de celos; el médico estima que se trata de un fallecimiento por trombosis. Los puntos de vista de los distintos firmantes acerca de Máximo Ballesteros difieren hasta extremos inconcebibles. Como se trata de un juego (`conjunto`) de cartas (`misivas`), pero las cartas son también naipes, se puede jugar, y el autor ofrece las reglas. Según la disposición con que vayan saliendo y disponiéndose las cartas después de barajarlas y repartirlas, aparecerá una silueta diferente del muerto. También aquí se pone en tela de juicio el principio de autoría y se concede al destinatario un papel relevante en la interpretación del texto, al mismo tiempo que éste aparece como un encrucijada de lecturas posibles. El autor explica cómo deben repartirse los naipes y añade: “Puede variar el juego desde el principio dando dos o tres cartas, a gusto de los jugadores, con la seguridad de que el resultado será siempre diferente”. Y remata: “Gana el que adivine quién fue Máximo Ballesteros”. Pero nadie ganará, porque la realidad es caleidoscópica y huidiza; o mejor, hay tantas realidades como perspectivas.



Dejamos aquí por último una baraja de poesía visual contra la violencia de género ilustrada por Edu Barbero:






Propuesta de escritura

En esta ocasión la propuesta de escritura fue doble. Así cada cual elige a qué le apetece más jugar:

1. Escribe un texto relacionado con alguna carta o algún palo de la baraja. También puedes mezclar diferentes figuras en una historia.
2. Imagina una timba de cartas que reúne a un grupo de gente. Las apuestas en la partida son importantes. Unos ganan y otros pierden. Pero no sólo se pierde la partida. Hay quien pierde la dignidad, quien pierde una joya de valor, un coche, una casa, una familia. Cuenta las circunstancias de un perdedor.


La sota de bastos

Desde mi lejana infancia, cuando casi era una obligación jugar una partida de cuernos con mis abuelos antes de irnos a dormir, la sota de bastos era la carta más misteriosa de la baraja. Su mirada perdida, un tanto retorcida hacia la derecha, el basto agarrado con la mano, listo para endilgar un mamporro al menos pintado, me producían cierta admiración .

Nombre femenino para un paje masculino, medias con la bandera de España y falda plisada muy ajustada a un cuerpo diez, capa a medio caer para poder mostrar su traje perfecto, rematado por un casco coronado por dos alas altaneras.

La recuerdo en sueños, abriendo la puerta para colarse en el cuarto donde sobre la mesa camilla nos pasábamos las 40 cartas de la baraja con el fin de rematar la jornada, para que poco a poco el sueño fuese haciendo mella en todos, especialmente en los mayores, vamos que era el orfidal de los años 60.

Es la sota de bastos la más ecologista y cercana de las cuatro, lejos de la prepotente de oros luciendo altanera su riqueza, la de copas muy dada a empinar el codo y la de espadas dispuesta en cualquier momento a la pelea con armas.

Antonio Castaño


El perdedor

A pesar de que era una persona muy trabajadora y responsable, no podía pasarse sin echar diariamente su partida de cartas con los amigos en el bar de la esquina. Hacía auténticos malabares organizativo-familiares, para sacarle un tiempo a la sobremesa y acudir puntualmente a su cita antes de continuar la jornada laboral vespertina.

Pero lo que en un principio era un hobby, con el paso del tiempo, se transformó en un vicio, donde poco a poco comenzó a correr el dinero, donde los primeros juegos inocentes de cartas dieron paso a otros donde el dinero era pieza fundamental del juego.

Ya no le bastaba con el rato de la sobremesa, ahora intentaba sacar huecos a su tiempo laboral y de ocio, para jugarse tanto el dinero que tenía como el que le hacía falta.

Sus ilusiones ganadoras, se fueron poco a poco truncando, aumentando sus pérdidas a velocidades demasiado vertiginosas, que provocaban con frecuencia agujeros en su vida diaria cada vez más difíciles de tapar a base de mentiras y entuertos.

Como suele pasar en las presas, si no se consigue taponar el agujero va creciendo, a nuestro personaje le fue creciendo la angustia, la ansiedad, hasta que una noche, bien entrada la madrugada , al salir de la sala de juego, habiendo perdido la poca dignidad que le quedaba, enfiló el camino hacia el río, donde puso fin a su sinvivir, tirándose al agua, apareciéndosele en el último momento la carta que toda la noche estuvo esperando.

Antonio Castaño


El Chirlindrín
Juego de cartas al amor del brasero

Sentados alrededor de la mesa camilla con los pies al brasero, juntos y muy apretaditos, abuelos, padres y nietos pasaban las festivas y frías tardes invernales jugando al Chirlindrín.

En la cocina flotaba la admiración y el asombro infantil ante los trucos de magia que les hacía el abuelo con la vieja baraja de Heraclio Fournier.

De entre los numerosos juegos era el del Chirlindrín el que más les gustaba. Repartidas las cartas y sin poder mirarlas, cada uno iba tirando boca arriba y en orden correlativo a como estaban acomodados: As, Dos, Tres, Cuatro…Atentos y expectantes, con los ojos bien fijos en el naipe, cada uno esperaba que su carta no fuera la que ordinalmente correspondía. De ser así, si el siguiente seguía con la suya era él quien cargaba con todo aquel montón, comenzando de nuevo entre risas, entusiasmo y nerviosismo. Aquellos que conseguían desprenderse de todas sus cartas se libraban con ello de ser el destinatario de toda la retahíla de dichos, pellizcos, cosquillas y palmotazos que caían sobre el que finalmente acababa teniendo en sus manos la baraja completa. Una oportunidad podía aún librarle de las “pitiminadas” y los pequeños palmoteos en piernas, brazos, culo y espalda. Para ello tenía que adivinar las dos cartas que uno de los jugadores dejaba asomar, una por arriba y otra por abajo, de entre las cuarenta.

La emoción se mascaba en el ambiente.

- Copas por arriba (era el cinco) y espadas por abajo (era el caballo).

Solía ser difícil librarse de tan inocente paliza. Con voz dudosa el otro respondía:

- La sota de copas. ¡No! Ja, ja, ja, ja, ja…
- El dos de espadas. ¡Tampoco! ¡Te damos el Chirlindrín!

¿Hasta qué carta pides? – Hasta el As de Oros.

Acomodándose encima de la mesa, o sobre las rodillas de alguno de los mayores, comenzaba la lluvia de golpecitos sobre el perdedor. Sin mirar las cartas se iban sacando, una por una, hasta llegar a la que el sufridor había elegido. Cuando esa carta aparecía, tenía que arrebatar las que quedaban al que tenía la baraja en sus manos. Solía ser casi imposible seguir dándole el resto al otro, pues sólo asomar dicha carta, éste se desprendía del pequeño montón como si las cartas quemaran cual tizón del brasero.

- As: ¡Una pitiminada.! (Pequeño tirón de pelo en la zona de las sienes o patillas).
- Dos: ¡Ooos! ( Se levantaban las manos sin poder acercarlas al “reo”).
- Tres: “Tres terrestre, a la puerta llaman. Sal a ver quién es. Es tu novio-a , que te viene a ver, con la pandereta y el almirez. ¡Que retumbe bien!.”
- Cuatro: ¡Un sopapo!
- Cinco: ¡Un pellizco!
- Seis: ¡No deis!
- Siete: ¡Un cachete!
- Sota: “Sota, marota, no cagues a mi puerta, que está mi abuela mala y no gana “pa” escobetas.
- Caballo: “Caballo, caballero, con capa y con sombrero. Cuenta las estrellas que hay en el cielo y un lucero.”
- Rey: “Rey reinando por las montañas, tirando pedos en una caña. Tantos se tiró, que reventó.”

Y así, las noches dominicales del invierno, esta era una hermosa manera de disfrutar, aprender, compartir y crecer entre mimos y carantoñas, retahílas y juegos que hacían de nuestra infancia la etapa más feliz de nuestra vida.

Sonsoles Palacios V.

Por los pelos

En la quinta sesión del taller de escritura llegamos por los pelos y allí nos presentamos, recién salidos de la peluquería para hablar de vellos y cabellos y lucir permanentes, cardados, tirabuzones y melenas al viento.

Comenzamos nuestro repertorio de textos en Garcilaso y acabamos con la Microlocas y su magnífico libro "Pelos". Para los que no os vimos el pelo aquí tenéis un extracto del libro. Disfrutadlo.
¿Que quién más nos acompañó el lunes en el salón de belleza? Pues Lope de Vega, Miguel Hernández y Pablo Neruda. Y Aurora Guerra, poeta y dermatóloga, de la que comentamos con pelos y señales su artículo "La alopecia en la literatura".



Y cómo no, hablamos de la película de Patrice Leconte "El marido de la peluquera". Yo mismo me confesé alma gemela de Antoine aunque conmigo no viva ninguna peluquera.

Incluímos en la ficha de trabajo el soneto XXIII de Garcilaso. En él hay un endecasílabo digno de un buen spot publicitario. Así lo afirma Juan Antonio González Iglesias en su artículo "Salicio vive en el tercero izquierda": "«El cabello... / que el viento mueve, esparce y desordena». Breve y bello como un anuncio de champú, este endecasílabo nos trae muchas cosas. Es el carpe diem de Horacio y el collige, virgo, rosas de Ausonio transmutados en soneto perfecto (En tanto que de rosa y azucena). Es la iconografía de la mujer renacentista, emblema de humanidad, tan visible como en la Venus de Botticelli (contemporáneo de nuestro poeta). Superando a la pintura, la cámara poética saca tres instantáneas del cabello que amamos (mueve / esparce / desordena) y las pone en acción. Y atentos: en una gradación ascendente, el desorden es lo más valorado. Que estemos hablando de estética (y hasta de cabello) no le quita ninguna importancia, más bien al contrario (en el fondo estamos hablando de moral). El desorden es bello como la arruga es bella. ¿Cultura visual? Intensidad de spot, fuerza de corto, eso hay que pedirle al soneto."

En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;
y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena;
coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, ante que el tiempo aireado
cubra de nieve la hermosa cumbre.
marchitará la rosa el viento helado,
todo lo mudara la edad ligera,
por no hacer mudanza en su costumbre


Miguel Hernández nos ofreció el texto en el que se refiere al caracolillo que tenía en el pelo Josefina Manresa:

Ser onda, oficio, niña, es de tu pelo,
nacida ya para el marero oficio;            
ser graciosa y morena tu ejercicio
y tu virtud más ejemplar ser cielo.
           
¡Niña!, cuando tu pelo va de vuelo,
dando del viento claro un negro indicio,            
enmienda de marfil y de artificio
ser de tu capilar borrasca anhelo.
           
No tienes más quehacer que ser hermosa,
ni tengo más festejo que mirarte,            
alrededor girando de tu esfera.

Satélite de ti, no hago otra cosa,
si no es una labor de recordarte.            
-¡Date presa de amor, mi carcelera!

Y por último, Pablo Neruda nos confesó en secreto que le hubiera gustado ser nuestro peluquero, bueno, de una mujer, en realidad:

ME FALTA tiempo para celebrar tus cabellos.
Uno por uno debo contarlos y alabarlos:
otros amantes quieren vivir con ciertos ojos,
yo sólo quiero ser tu peluquero.
En Italia te bautizaron Medusa
por la encrespada y alta luz de tu cabellera.
Yo te llamo chascona mía y enmarañada:
mi corazón conoce las puertas de tu pelo.
Cuando tú te extravíes en tus propios cabellos,
no me olvides, acuérdate que te amo,
no me dejes perdido ir sin tu cabellera
por el mundo sombrío de todos los caminos
que sólo tiene sombra, transitorios dolores,
hasta que el sol sube a la torre de tu pelo.

Pasamos al secador y nos llevamos de lectura algunos microrrelatos de "Pelos" y el inicio de la película El marido de la peluquera:

Consulté con la almohada y me casé con el hombre adecuado. Dejé que escogiera mis amigos, el nombre de mi hija, mi amante. Seguí sus consejos hasta que anoche, cuando le pregunté de qué color teñirme el pelo, me dijo “blanco”. Soy joven, y más que un tinte, necesito otra almohada. En mi cabeza brota una cana.

"Consejos". Teresa Serván

La barca de Carlos Frontera
Tu barba se cree ingobernable. La simple cercanía de mi mano la violenta. Dentro, algo se mueve. Los pelos se tornan púas e intentan herirme cuando, amablemente, acerco la cuchilla. Ya es tarde. Ahora, sobre tu barba, gobierno yo.

"La barca de Carlos Frontera". Isabel Wagemann

Recogido para la horca, pelucón para la guillotina, desfilado para la cruz. Para la hoguera, cardado; para el gas, volumen; permanente en la electrocución. Si te lapidan, algo sin complicaciones; si te fusilan, flequillo con movimiento. Recuerda: inmersión con efecto mojado. Recuerda: veneno con mechas de color azul. Si asfixia, trenzas; si desmembramiento, corte asimétrico. Si vienes tú, descabellada.

"Peinados para la muerte". Isabel González

“Cabellos de fuego líquido, melena carmesí, bucles rojos como las brasas de tu m irada, mataría por acariciar tu melena, sirena del Averno, diosa vikinga, ojalá pueda morir aspirando el dulce perfume de tu pelo ardiente”. El estudiante rebelde estruja el papel que ha estado escribiendo, hace una pelota y lo lanza a la cabeza de la pelirroja de la primera fila gritando “¡Empollona zanahoria!” y sintiendo un profundo e inconfesable agujero de tristeza en el estómago.

"Adolescencia". Eva Díaz Riobello







Propuesta de escritura

Gloria Trevi debía de tener alguna fijación (que no fijador) con el pelo. ¿Recuerdan las canciones “A mí me gusta andar de pelo suelto” y “Me solté el cabello”? 
No le gustaban un pelo la cola de caballo ni las trenzas, está claro.
A ti no te va a quedar más remedio que cogerle gusto al pelo pues te proponemos escribir un texto a partir de las expresiones:

- Por los pelos
- Así nos luce el pelo
- De medio pelo
- Pelillos a la mar
- Echar una cana al aire
- Hasta los pelos
- Pelos de bruja
- A pelo
- Ni un pelo de tonto
- No tener pelos en la lengua
- No verle el pelo
- Pelos de punta
- Soltarse el pelo
- Tomar el pelo
- Donde hay pelo hay alegría


Y aquí tenemos algunos textos recibidos:


Pelillos a la mar
Durante mi infancia, con el fin de poder asistir a la escuela, mi tutela estuvo compartida con mis abuelos de lunes a sábado. Convivía con ellos en una casa centenaria, casi como ellos. En el viejo retrete, ganado a la larga galería, siempre había pelos. Estos estaban enredados en una peina, extraño peine convexo, con el que ella se estiraba su larga cabellera antes de hacerse su perfecto moño y él intentando tapar como podía su extensa calva.

Por hache o por be, siempre los dientes de la peina tenían enredados cabellos de los abuelos, quizás fuera el método de reconciliación que habían establecido para solventar las triviales disputas del día a día, después de tantos años de convivencia.

Largo viaje le esperaba a esos pelos enredados, que a través de las alcantarillas terminarían alcanzando el mar, ya que entonces no existían las depuradoras. Es curioso, que ellos que nunca fueron al mar, sí lo hicieron sus pelillos trenzados, dispuestos a vivir aventuras que ellos seguro más de una vez soñaron. Me imagino esos pelos canosos, formando la cabellera para disfrazarse algún que otro delfín juguetón.

Pelillos a la mar de mis abuelos, resistirán muchos años las embestidas del oleaje, viajando sin rumbo, no en balde crecieron en cabezas bien amuebladas.

Antonio Castaño

Por los pelos

Urs, Fue Reina Bizantina, allá en las estepas habitadas por tribus barbaras.

Urs, tenia la melena más larga y frondosa, que ningún otro de los merovingios, y más rubio, que todas las princesas rubias. Su cabello, leonado (salvaje ) lanzaba destellos de oro, revoloteando al viento

A la muerte del rey, el pueblo proclamaba al trono (que en aquellos tiempos no se heredaba) a la persona que por la cantidad de pelo que luciese su cabellera y ella salio vencedora. Porque otorgaban a esto gran importancia que sin él, perdían su poder . Denotaba : fuerza, valentía y conexión con la luz estelar del sol, luna y estrellas con lo cual se imbuía con el hálito Divino.

M. Carmen Alonso Huerta

Desmelenada
Aquella mañana, al mirarse al espejo, exclamó: ¡Estoy hasta los pelos! Decidida a desmelenarse destrenzó su cabello color cereza. Siempre fue una mujer sin un pelo de tonta pero ahora, con su mediana edad, comenzaba a tener cansada la cordura. Teñida la melena de un azul luminoso, cambió la calva marital por los castaños rizos de su joven amante.

Llegaba por los pelos a sus citas furtivas con los engominados y los bucles.

A Manuel no volvió a verle el pelo.

Ahora ella peina canas pero sigue encontrando un rizo en cada almohada.

Sonsoles Palacios V.

La farmacia de las palabras

Está probado científica y literariamente que las palabras tienen un valor terapéutico extraordinario y provocan toda suerte de efectos secundarios. Los estados son muy variados, desde la irritabilidad cuando son de tintes oscuros o la pasión cuando contienen un concentrado alto de emoción.



Abrimos la puerta de nuestra botica de las palabras de la mano de José Mercé, quien hace años aceptó el reto de cantar el prospecto del Bisolvon en un programa "Crónicas marcianas".
Aquí está ese momento:




Pablo Neruda se encargó de pasearnos por una farmacia con su "Oda a la farmacia", un delicioso texto lleno de olores, sensaciones y texturas.
Pero Javier Marías nos devolvió con su artículo a la triste realidad de los medicamentos y sus efectos adversos, auténtica literatura de terror.

El poeta danés Morten Sondergaard nos prescribió su botiquín de palabras de urgencia. Aquí dejamos información sobre su proyecto "Wordpharmacy"

Transcribimos, por último, el poema "Vademecum" para que calibren el número de medicamentos que han formado parte de su historia clínica:

Ardine, Alugelibys, Aspirina,
Ornade, Frenadol, Polaramine,
Feldene, Mucorama, Betadine,
Bio-Hubber, Oralsone, Buscapina,

Prozac, Celestoderm, Maxicilina,
Septrín, Cefalexgobens, Augmentine,
Saldeva, Ferromorgens, Oraldine,
Vaspit, Oftalmolosa, Biodramina,

Isdinium, Hibitane, Nolotil,
Fluidasa, Termalgin, Rinofrenal,
Orudis, Tanakene, Clamoxyl.

Adiro, Conductasa, Senioral,
Profer, Optalidón, Gelocatil,
Zantac, Aureomicina y Hemoal.


La tarea propuesta fue doble

1. En el taller: Elige alguno de los fármacos de la ficha adjunta e inventa su prospecto siguiendo los modelos expuestos en la sesión.


2. Para casa: Escribe un texto donde tenga una presencia justificada el fármaco que elegiste. También puedes escribir un texto, más abierto, relacionado con las farmacias.



Y estos son algunos de los trabajos recibidos:


KELEDEN, 30 mg comprimidos
Prospecto: información para el usuario

1.-KELEDEN es un medicamento que se presenta en comprimidos, fabricados a partir del principio activo keledennina, que activa la parte del cerebro kele afectan demasiado las vicisitudes del día a día. Gracias a la keledennina, extracto del keledon, se logra que los estímulos que llegan al cerebro con el “kele”, logren captar el radical “den”, logrando a los pocos días de su ingesta evitar los pacientes el martirio del kele negativo.

2.-Antes de tomar KELEDEN has de tener en cuenta que no podrás hacerlo si conduces autobuses, trenes y sobre todo aviones, pues en un momento puedes dejar de tomar decisiones que conllevan el control de una máquina. Tampoco es recomendable en la época de la matanza, pues como es obvio agotarías pronto las morcillas. Ni que decir tiene que es incompatible para los homosexuales, por su sentido peyorativo.

3.-Debe tomarse en ayunas, justo nada más levantarse, con el fin de que la keledennina consiga fijarse en la parte del cerebro aún adormecido, evitando desde el primer momento la entrada de pensamientos negativos que posteriormente se puedan rumiar. Se ha comprobado que tomarlo dos horas antes de empezar la jornada laboral, aumenta su eficacia resbaladora de los problemas.

Posología: 1 comprimido de 30 mg al día. Beber después un vaso de agua.

4.- Se ha comprobado que su consumo abusivo, puede provocar pasotismo exagerado, que en algunas profesiones puede llegar a plantear situaciones conflictivas.

No está recomendando en madres que amamantan a sus hijos, debido a que puede llegar a abandonar sus deberes maternales.

5.-Se debe conservar en sitio fresco, alejados de los niños, pues su ingesta por ellos puede provocar una keledenniosis vírica, dejándolos sin respuestas ante la tarea a realizar, especialmente si son tareas escolares.

6.-KELEDEN, es un fármaco fabricado por los laboratorios RESBÁLAMETODO, que se puede adquirir en las farmacias, sin receta; pero eso sí, llevando una cara de haber acumulado demasiadas preocupaciones.

* * *

Con la mochila a cuestas
(Paciente necesitado de keleden)

Siempre iba trabajar con su mochila colgada a la espalda. Aparte de ser un instrumento muy útil logísticamente, también la utilizaba de una forma metafórica para ir guardando lo bueno y lo malo que recogía en su jornada laboral.

Durante mucho tiempo, metía en su mochila muchas más sensaciones y experiencias positivas que negativas, por lo que apenas se planteaba que tuviera que hacer limpieza en su mochila. Con la llegada de la informática a la oficina, los problemas empezaron a aumentar, el trabajo dejó su lado humano, enfriándose las relaciones entre clientes y compañeros, siendo un campo de cultivo para la conflictividad.

A partir de ese momento, raro era el día que no salía del trabajo con la mochila cargada negativamente. A pesar de que intentaba vaciarla antes de llegar a casa, comprobó que era imposible limpiarla del todo, por lo que al salir de casa para ir a trabajar ya se llevaba una carga negativa.

A pesar de que no le gustaba recurrir a la medicina y los medicamentos, era tal su desesperación por no poder frenar el peso negativo de su mochila, que un día al regresar del trabajo, entró en una farmacia. Era uno de los pocos establecimientos antiguos que quedaban en el barrio, Aún conservaba las estanterías talladas de madera, donde estaban los tarros de cristal de los que salían aromas que te llevaban a tiempos menos agobiantes que los de ahora.

La farmacéutica, una señora bastante mayor, ¡cómo lo vería al entrar!, que rápidamente le dijo:

-Ud necesita Keleden más que el comer. Solo hay que verle la cara, trae tantos problemas del trabajo, que hasta le pesa su mochila. Es un paciente 10 para tomar Keleden. Verá cómo enseguida notará que los problemas le resbalan, terminará diciendo a clientes y compañeros, keleden….pudiendo añadir lo que prefiera a su gusto.

No tuvo otra alternativa, que comenzar al día siguiente el tratamiento, pues su situación era límite.

Como dijo la farmacéutica, pronto empezó a notar mejoría, los problemas, las preocupaciones no se alojaban en el cerebro, ni conseguía almacenarlas en la mochila.

Desde entonces, siempre llevó sus comprimidos de keleden en su mochila.

Antonio Castaño


Fórmula magistral

FÓRMULA MAGISTRAL: del doctor tiempo (Cronos) del que dicen lo cura todo, pero mientras este llega... tomar una pastilla al día, para la aflicción del corazón, que anhela un suspiro en cada latido.

ACTÚA: Enlenteciendo su ritmo. Desbocado por el fustigamiento, que aveces causa la vida. Frenando las riendas para no llegar a la perdición

PRINCIPIO ACTIVO: frena-crono 1000 mg y tranqui-potrin Los demás componentes son: 3 pizcas de Esperazo-lím, un rayo de luz de la Aurora, 5 gotas del rocío de la mañana, que alivian la desazón y espirito-itis en clamor todo ello envuelto con el toque mágico de la ilusión.
***

La farmacia de Don Pascualín

La farmacia de Don Pascualín, está por allí...como perdida en Madrid, porque es muy pequeña la mandó construir así para no sentirse perdido en ella.
Porque Don Pascualín, es muy menudo de tamaño. Con deciros que el número de píe que gasta es un ¡treinta y cinco!
Tiene de todo eso sí un poco atiborrado.
Lo que más llama la atención es su colección de frascos con especies: raíces, hojas, tallos. De romero laurel salvia....Ocupan toda la estantería del frente.
Lo que más le gusta hacer son: Fórmulas Magistrales, coger su mortero y con su pilón y la formulación, triturar compuestos, que si un poquito de zinc que si un poquito de linimento de aceite, infusión de raíz, unos cuantos clavos de olor y luego mezclarlo todo con miel.
Cual mago, parece trabajando con sus pociones.
Le da forma de corazón rosado y tachán, lo tomas y estás curado.
Don Pascualín es pequeño de estatura, pero un gran hombre por su sabiduría y buen hacer.
Toda la gente del barrio le quiere mucho y aunque no necesiten nada; le van a ver.
Porque don Pascualin es muy menudo de tamaño, pero un gran hombre por su sabiduría y buen hacer

M. Carmen Alonso Huerta

Creameumplán Diadiafarm 500 mg.
Prospecto

Comprimidos Recubiertos EFG

1.- QUÉ ES CREAMEUMPLÁN 500 MG Y PARA QUÉ SE UTILIZA.

Creameumplán 500 mg es un estimulante anímico que contiene Creatividina cuyas propiedades están indicadas para el tratamiento de los estados de incertidumbre, falta de imaginación, positividad y deseo de inactividad..
Especialmente indicado en personas con poca originalidad y escasa capacidad creativa.

2.- ANTES DE TOMAR CREAMEUMPLÁN 500 MG COMPRIMIDOS.

- No tomar Craameumplán si es alérgico a los Viajes, el Teatro, los Museos, el Cine o la Naturaleza.
-Tenga especial cuidado con Creameumplán 500 MG si usted tiene miedo a salir de casa ya que la Creatividina produce resultados inmediatos aumentando el deseo de permanecer fuera del hogar durante la mayor parte del día.

3.- POSOLOGÍA.

Vía Oral.
Adultos. Tomar tres comprimidos al día según el lugar en el que se encuentre o la disposición horaria.
Niños. Dada la mayor capacidad de creatividad en los niños, la dosis recomendable es únicamente un comprimido diario nada más levantarse.

4.- POSIBLES EFECTOS SECUNDARIOS.

Ante la rápida eficacia del tratamiento sólo se han observado resultados como:
- Ha aumentado considerablemente el número de visitas y participación en todo tipo de Actividades Culturales.
- Las personas que parecían tener alergia al campo, el aire fresco y las bellas vistas, han sufrido una gran mejoría en su estado general de salud, mayor suavidad en la piel y desarrollo de todos sus sentidos.

5.- CONSERVACIÓN DEL MEDICAMENTO.

Creameumplán 500 Mg no sufre alteraciones según el grado de temperatura ambiental, por lo que, en adultos es recomendable llevar siempre un envase en el bolsillo.

6.- INFORMACIÓN ADICIONAL.

- No mantenga el medicamento fuera del alcance de los niños.
- Sólo crea adición en personas mayores de 15 años.

TITULAR Y FABRICANTE.

DIADIAFARM España, S.A. Diari-pharm-Fabrik
C/ Nuevas Ideas 34 D – 80123 Blaubeuren
28028 Madrid (Alemania)
(España)

***

Creameumplám
(Rebelión en la Farmacia)

Aquella mañana gélida y gris, Doña Codeína, con puntualidad británica, terminaba de abrir su estupenda farmacia. La fuerte helada de esa noche había obligado a todos los fármacos a permanecer más juntos y apretados que nunca. De pronto, algo llamó la atención de Doña Codeína haciéndole girar la cabeza hacia una de las estanterías, desde la que parecía oírse un ruido extraño. Cerró los ojos mientras lanzó un suspiro. Fue en ese momento cuando Estornudol,

uno de los jarabes, la miró fijamente mientras las cajas de Mentirosona lanzaban palabras inconexas. En otro de los estantes, Malolfatol, un inhalador nasal hacía muecas de asombro a sus compañeros Curiosodón y Risaytós. Todas las cápsulas recubiertas se lanzaron al suelo azuzadas por las más veteranas, Curiosidadeína y Aprendidina.

Doña Codeína enmudeció al ver que aquellos medicamentos habían cobrado vida y, como pequeños seres diminutos, correteaban hasta juntarse todos frente al expositor de Creameumplán, el nuevo fármaco. Él era el único culpable de todo lo que allí estaba pasando.

Sinceratína, una de las grajeas, expuso claramente a la farmacéutica el plan que había ideado el nuevo compañero. A partir de ese día su horario laboral sería de menos horas; también tenían derecho a disfrutar de tiempo libre.

Creameumplán, con sus innovaciones, había conseguido revolucionarlo todo: Farmacia, Fármacos y Clientes. Tan exitosos fueron sus resultados que Creameumplán pasó a ser el rey del medicamento.

Doña Codeína cambió de humor al ver cómo se incrementaban sus ventas de manera alarmante. Todos, mayores y pequeños, pasaron a ser fieles consumidores del tal fármaco.

Aquel lugar llegó a ser irreconocible en poco tiempo. El optimismo de sus gentes, su permanente sonrisa, sus ganas de crear y hacer miles de cosas diferentes, hicieron que tanto el Teatro como el Cine colgaran siempre su cartel de “Completo”. Se formó un Coro, una Escuela de Danza y se crearon nuevas Asociaciones, Museos, Exposiciones y un sinfín de Actividades al aire libre.

De todas partes acudían, diariamente, visitantes deseosos de disfrutar del senderismo, de las preciosas vistas que aquel lugar gozaba y de todo lo novedoso que allí se ofrecía.

Pasados un par de años les llegó la noticia de que el Laboratorio Diariafarm S.A. triplicaba el volumen de ventas del hasta entonces tan conocido aburrimiento.

Sonsoles Palacios V.

Escribir a diario

La tercera sesión del taller de ZOES la dedicamos a los diarios, esos lugares resguardados con llave, o sin ella, a los que confiamos nuestros secretos, nuestras desgracias, nuestros sentires.
¿Quién no ha dejado parte de su vida en un diario?
Tomamos como referencia dos libros espléndidos, ambos con forma de diario; uno duro, real como la vida y la muerte, descarnado, Diario de una enfermera, de Isla Correyero. El otro sólido, como el hormigón, lleno de vida, de rutina, de entrega, de oficio, de resignación, una vía de escape para dejar a un lado el mosaico de ladrillos y respirar mirando el horizonte, Diario de un albañil, de Santos Jiménez
Dejamos aquí varios ejemplos de ambos:

Diario de una enfermera



28 de septiembre de 1993

Inclino la cabeza para que nadie sepa que ya no soy
humana.
Debemos pasar inadvertidos.
Todos los enfermeros
provenimos de una raza
de autómatas.
Afuera, llueve sobre la Clínica.
Un polvo pegajoso, negro
y denso, cubre los coches
y los impermeables.
Dentro, cada gramo de antibiótico es aplicado con
indiferencia.
Un buscador de oro recorre
la zona de los mortuorios.
Los científicos vacían a los animales.
Ya no conozco a nadie que pueda ser humano.
¡Hay tanta muerte y tanto
olor a muerte!
Esta mañana han enterrado
a un mono y a un hombre…
Aquí sólo existe la lluvia negra de la muerte en los pasillos.


La ambulancia
15 de abril de 1994

Me han elegido para entrar en la muerte de una niña.
La ambulancia transcurre por la carretera con su memoria de meteorito. De Madrid a Gerona nos ganará la noche.
Yo controlo los brazos de la enferma desnuda y reviso el pliegue cabalístico y frágil de su garganta afónica.
El suero cae buscando la vena azul de su radiografía.
Brilla el oxígeno sobre mis guantes blancos y dibuja inscripciones en mi nariz poética.
El misterioso conductor nos mira desde el poniente imán de su espejo difuso.
Los cohes que cruzamos van vivos de miradas poderosas.
Se agradece la marcha vigilante que, de pronto, sobre el cristal central,
la nieve nos choca como un sueño.
Yo comienzo a temblar porque mi enferma me ha hecho una caricia sobrehumana.
Sus ojos de dolor de cuatro años están terriblemente abiertos y distintos.
Tengo su mano agonizante y fría sobre mi muslo tenso y absoluto.
Me pide a su mamá, su voz de agua: agua, agua.
Dieta absoluta son ya las lejanas órdenes del médico.
Agua y amor me pide la que muere.
De una bolsa de suero glucosado le doy a la privada criatura un sorbo,
un sorbo lento.
Traga,
traga,
mi amor,
mi amor,
mientras me acuesto a su lado
besándonos, me muere.
La ambulancia prosigue su camino hacia un lugar que no existe en el mundo.
La madre esperará cien noches, aterrada,
en la terraza.


Diario de un albañil (cuarta de cubierta)



Las horas
Catorce de enero

Amo algunas horas del día:
Las siete de la tarde,
la una cuarenta y cinco,
las doce menos veinte...
Amo el sábado entero
sin dejar de molestarle
ni un solo segundo
Con mi amor de adolescente;
las once de la mañana del domingo,
la una en punto de la madrugada.
Amo las horas mullidas de nieve
cuando la campana blanca
suena a odre repleto.
Las ocho y dieciséis
Escuchando a Morente,
las diez y veintiuno
sobrecogido de evidencia
ante don Antonio Machado.
Las once y nueve,
las nueves menos cuarto.
Amo las doce adormecido
en sus alas redondas y flotando
bajo un cielo de hielo.


Nombré con su nombre a la belleza
cuatro de enero
                                                                                     
¿Estaréis manchados desde el nacimiento
con el estigma del olvido,
polvorientos versos de obra,
de pie de obra y de mano,
de mano de obra barata?
¿Seréis capaces de llevar
escondida entre el yeso y los escombros
una brizna de belleza, sólo una
pura y  pálida candela?
¿Saldréis algún día de los restos
de papeles de estraza y luciréis
en papeles de china y verjurados?
¿O estaréis desde vuestro nacimiento
secos como arroyos extremeños?
Versos de pie de obra y amasados.


Tarea de escritura

La tarea propuesta consistió en escribir las anotaciones semanales de un diario. Pero poniéndose en la piel de un enterrador, de un asesino, de un astronauta, de un capitán de submarino, de un náufrago, de un loco, de un maltratador, de una mujer maltratada, de un refugiado, de un traficante de armas, de un jubilado, de un estafador, de una prostituta, de un traficante de niños...


Y estos son algunos de los trabajos enviados por los participantes en el taller:


Diario
28 de septiembre de 1966, domingo:
Hoy hace justo una semana que nos transladamos a este pueblo, yo y mi familia; Somos siete hermanos, soy la 4ª.Tengo ocho años en noviembre hago nueve.Me llamo´María,aunque me llaman Mari, soy justo la del medio.
Mis hermanos mayores no han venido porque están estudiando en colegios internos y de mis otros tres hermanos dos son muy pequeños; pero tengo al que va tras de mí; tiene siete años y es con el que juego, es muy simpático y ocurrente y no tiene ningún problema para relacionarse con la gente .
En está semana que llevamos, ya todos los del pueblo son amigos suyos.El va a la escuela de los chicos y yo a la de las chicas, que están en la plaza del pueblo .
Yo aún no he hecho ninguna amiga, soy un poco tímida y suelo estar metida en mi mundo (como dice mi madre fantaseando) Solo me saca de él mi hermano porque tiene ese poder de persuasión ¡nos arrastra nos entusiasma¡ a cada momento está inventado juegos y creando historias y las vive tan apasionadamente que es imposible no seguirle;

El lunes 21 de septiembre,(mi primer día de clase):

Mi madre, me acompañó a la escuela, iba muy contenta, agarrada de su mano, porque pocas veces se ocupa de mí, siempre está muy atareada con la casa y los pequeños
La maestra se llama Doña Isabel, me sonrió.Y habló con mi madre. Las niñas miraban por los cristales, cuando terminó la conversación, me dijo:¡vamos! Parece que la he caído bien. La escuela es nueva, recien estrenada. Me enseñó (Lo primero ) el cuarto de la caldera porque estaba muy contenta de que hubieran puesto calefacción, y después me mandó sentarme. Los pupitres son individuales y huelen a madera.¡me ha gustado la escuela, tan bonita ,tan nueva !pero pronto me he dado cuenta que las niñas que están en ella no van acorde con lo nuevo . Tienen ideas viejas.
Cuando hemos salido al recreo, las niñas rápidamente formaron un corro hablaban y me miraban, yo me acerque a ellas y como si ya lo hubieran pensado, al unísono me dieron la espalda. Me retiré y me apoyé en la pared, ellas me miraban y cuchicheaban. Me sentía muy avergonzada, deseando que saliera mi hermano al recreo, pero los chicos no salieron; (me he enterado que pocas veces coincidimos) Tampoco le vi al salir de la escuela,y me fui a casa, por la calle larga, triste y cabizbaja. Mi madre, estaba muy afanada con la comida y los pequeños y no me preguntó ni yo la conté nada porqué no quiero agobiarla.

El 22 de septiembre, martes: 

Fuí a la escuela un poco angustiada, pero a la vez esperanzada, de que tal vez sería mejor día, y me hablasen. Cuando llegué Doña Isabel, nos indico que nos pusiéramos en fila para entrar,en ese momento las sentí mas cercanas, pero solo ha sido por la proximidad física ninguna me ha hablado.
Llegó la hora del recreo y las chicas hicieron lo mismo, se arremolinaron, me miraban y hablaban yo esta vez no me acerqué y nada más salir me apoyé en la pared,esperando y deseando que los chicos salieran al recreo ¡pero tampoco salieron!
Por la tarde, como no tenemos clase, me fui con mi hermano a inspeccionar el pueblo. Detrás del corralón de la casa hay una era muy grande y muy verde por la que pasa un riachuelo y enfrente de la casa, tenemos una huerta ¡aquí si que hay cosas fantásticas!( Fué un antiguo jardín de unos condes, que mis abuelos compraron, junto con algunas tierras del pueblo, por este motivo hemos venido ) También están aquí familiares de mi padre, primos, que tienen muchos hijos, pero los mayores ahora tampoco están porque estudian fuera.Sí dos primas, de mi edad. Loli y Marisa, pero ellas no van a la escuela, tienen en casa a una profesora particular que es francesa, y apenas salen por el pueblo, viven en una casa muy grande, un antiguo palacete. La casa de mis padres, no es tan grade ni tan bonita, está situada entre estas y la de los obreros ! en medio! como yo, ni rica ni pobre, ni grande ni chica, como el lugar que ocupo en la familia y en este pueblo . Siento que no pertenezco a ninguna clase.

El 23 de septiembre, miércoles:
 

La maestra nos ha dado un catecismo nuevo a cada una de la clase, pues tocaba religión .Yo abrí el libro y me impresionó un dibujo, muy extraño ¡ un ojo dentro de un triangulo! Me he quedado como hipnotizada y al pasar la maestra por mi lado, temerosa de que las compañeras me dirigieran sus miradas, casi con un hilo de voz ,la he preguntado ¿Que es esto? Y me ha dicho : “que era Dios y el ojo que todo lo ve”.¡Me cuesta comprender!
La hora del recreo¡ la interminable media hora! Esta vez no me quedado pegada a la pared .No quería que se complacieran en mi soledad en mi aislamiento y como no conocía los atrases de la escuela me he ido a verlo. Por allí pasa el mismo riachuelo que el de la era, pensé... podía irme y hacer tiempo. He saltado el charco y al mirar de frente he visto a un chico , sentado en un monticulo de tierra, en el atrio de la iglesia, que está casi enfrente de la escuela y me he encaminado allí pensando que habían salido al recreo, miré y no les vi, y me senté a su lado. Este chico tenia unos 10 o 11 años, tampoco me dijo nada estaba cabizbajo con un palo en la mano y escarbaba la tierra y yo no me atrevía a mirarle me daba vergüenza, pero como tambien parecia estar sólo me quedé con el. Sacó algo del suelo y me habló. Dijo: “mira (alzandolo en la mano) esto es un hueso, una tibia” ensimismada, no dije nada y lo volvió a esconder y volvió a sacar otro“este es el húmero del brazo”y así estuvo todo el rato, enterrando y desenterrando. Sonó el silbato, para que entraramos en clase y ¡ salí corriendo!
Se lo conté a mi madre y me dijo que con eso no se jugaba, que allí estaba gente enterrada.
Por la tarde como no tenemos colegio, me he ido a la huerta es para mí ¡ el jardín de la fantasía! donde puedo esconderme, de tanta hostilidad, soñar y jugar.

24 de septiembre jueves: 

Doña Isabel, nada más llegar nos dijo a mí y a otra ¡vamos a encender la calefacción (aunque no hacia frío, creo que tambien porque se ha dado cuenta de que mis compañeras me han dejado de lado y dar lugar a integrarme) y cuando nos hemos quedado a solas las dos en el cuarto (un poco oscuro) me ha mirado y me ha dicho: “Mira no te hablamos porque tú no eres como nosotras, tu padre, tiene tierras y los nuestros son obreros” yo no dije nada me quede tan sorprendida y a la vez aliviada, al menos se que hay una razón.
Siento que estoy en tierra de nadie .Unos porque son muy ricos y viven en su mundo de donde apenas salen y otros porque tienen perjuicios.
Cuando salimos al recreo, las observe un momento y sentí un poco de pena por ellas.También me quedé mirando al chico, que escarba y saca los huesos y me acerqué y esta vez si me atreví a hablarle , y le dije: Me ha dicho mi madre que con esto no se juega.Y me fui a dar una vuelta por el pueblo.

25 de septiembre, viernes: 

¡Por fin, salieron los chicos! Mi hermano, corriendo y tras de él sus compañeros.
Yo estaba otra vez... apoyada en la pared. Él subido ya en una tapia y los otros intentado subir, me vio, se bajo y vino hacia mí, y me dijo !ven¡ Salté la tapia y jugamos a ver quien corría más y llegaba primero, dando la vuelta al pueblo. Llegué yo la primera y entonces los chicos me alzaron al vuelo. Las chicas miraban perplejas de que jugara con ellos.¡que bien lo pasé. Me gustaría ser chico! para estar en la escuela con ellos, aunque su escuela sea fría y vieja, por que ellos no piensan igual que las chicas, de este pueblo, ñoñas, aburridas y llenas de complejos.

27 de septiembre, sábado: 

Que bien hoy no tenia que ir a la escuela!
Me fui a la huerta, a pasar el rato. No tenia con quien estar. No encontraba a mi hermano.
Mi padre se reunió con sus amigos, que vienen los sábados por la tarde, montan en una habitación el equipo y desde allí emiten su programa de radio.
Mi madre, aprovechando la ocasión ha cogido a escondidas un libro del armario de mi padre que tiene bajo llave y con sigilo se ha ido a esconder para poder leer¡ por que no hay nada que la guste mas a mi madre! ella tiene sus libros guardados en un baúl, como si de un tesoro se tratase. Pero tiene gran curiosidad por los que esconde mi padre.
Mis hermanos pequeños están dormidos
Mis primas, están recluidas en su palacio
Las niñas del pueblo ,no se, creo que cosen por las tardes
¡Ay! Vago solitaria cual ave, por estos lares. Descubriendo sus misterios .Oteando el paisaje desde el puente colgante.

M. Carmen Alonso Huerta

Diario de un enterrador

Día 14 de noviembre de 2016 

La gente se muere los fines de semana, pero los curas cumplen a rajatabla el mandamiento de la Santa Madre Iglesia, y aquí nos vemos los lunes con la resaca del finde.
Tres entierros en un día, demasiados para un pueblo en el que muchos están viendo ya pasar la vida.
Si abrir tumbas es duro, hacerlo para personas jóvenes, es especialmente duro. A veces, los lunes son demasiado trágicos, los accidentes de tráfico cercenan vidas que estaban siendo vividas a tope.
Ha sido sobrecogedor dar sepultura a este chico, bastante conocido por mí. Noté que los brazos no eran los míos cuando con la soga bajábamos el ataúd, estaban flojos, sin fuerza. Con la pala me pasó otra cosa parecida, iba completamente descompensado con mi compañero Sergio, hasta más de una palada no entró dentro del hoyo.
Al llegar a casa aún oía interiormente los llantos y gemidos de tanta gente joven, que no estaban en edad de entender algo de lo que les estaba tocando vivir.
Los otros dos entierros, fueron tranquilos, personas ya muy mayores, a los que el tiempo se le acabó, después de exprimirlo a tope.

Día 15 de noviembre

Aún resonaba el eco de los llantos del día anterior cuando abrí esta mañana el cementerio. No tenía entierro, el día prometía tranquilo. La noche había sido ventosa y gran parte de las flores que aún quedaban de Los Santos, se convirtieron en juego del viento, llenando los pasillos de plásticos y jarrones rotos. No puedo ver mi cementerio hecho un adefesio, así que todo el día me dediqué a la limpieza.
Como recientemente habían tenido tantas visitas los muertos, el resto de noviembre es un mes tranquilo a esos niveles.

Día 16 de noviembre

Me conozco todas las sepulturas, los difuntos que reciben visitas y los que no. Esta es mi segunda casa. Me gusta cuando comienzo y termino mi jornada, dar una vuelta por todo el cementerio, para ver que todo está en orden.
Hoy me lié demasiado con arreglar la sepultura de mi abuelo, salía ya tarde sin dar la vuelta de costumbre. Me pareció oír una voz. A veces me suele pasar, oigo ruidos parecidos a voces o gemidos, pero enseguida razono, descartando cualquier pensamiento. Pero este día era distinto, me di media vuelta para comprobar de dónde venían los sonidos. Para mi sorpresa, una mujer se había caído dentro de una tumba al pisar sobre las rasillas y se precipitó, sin poder salir luego. Estaba con ataque de ansiedad, por lo que primero tuve que tranquilizarla y después, no sin dificultad sacarla del hoyo.
Por primera vez realizaba a la inversa el trabajo, además con un vivo.

Día 17 de noviembre
Amaneció el día lluvioso. Teníamos entierro. Había que abrir la puerta de un nicho. Tal como estaba el día era una suerte, pero para mí profesionalmente no lo era. Soy enterrador y prefiero dar sepultura en el suelo, me gusta observar el tipo de terreno donde reposará el ataúd, si al excavar aparecen distintos tipos de vetas, si hay un bodonal, si brota agua,…y pensar cómo se integrará lentamente el difunto en el terreno.
Un nicho me parece más artificial, como la vida enlatada, aún más frío dentro de la gran frialdad de esta situación. Como suele pasar a menudo, tuvimos dificultades para introducir el ataúd, aprovechan al máximo el espacio y pasa lo que pasa. En vez de de bajar, hay que subir, guardando un difícil equilibrio. Los acompañantes también están un poco desubicados, como más alejados de la escena. Para rematar, el tapiado con ladrillos y yeso, tampoco ayuda mucho.
Desde que están avanzando y ganando terreno los nichos, he pensado que terminan con nuestra profesión, pronto vendrá una grúa. El siguiente paso, las incineraciones masivas, terminarán con los cementerios.

Día 18 de noviembre

Cuando llegué esta mañana, ya me estaban esperando a la puerta una pareja de ancianos. No pudieron venir por Los Santos y tenían una espina clavada por no haber limpiado la sepultura de su hija y haberle hecho una visita.
Es una de los momentos que más agradeces ser enterrador, cualquier detalle que tienes con ellos te lo agradecen con creces. Tenían dificultad para moverse, les llevé hasta la sepultura, le llevé agua y le ayudé a limpiar. Habían venido de otro pueblo, se quedaron ya tranquilos.
Me dieron el teléfono, pidiéndome el favor de avisarles si ocurría algo especial. ¡Qué manía de atribuirle a los muertos las cualidades de los vivos!

Día 19 de noviembre
El sábado es el día que más visitas reciben los difuntos. Da gusto ver el cementerio con tanto ambiente, especialmente ahora que apenas hay escenas de gritos y llantos agarrados a la sepultura. Hoy tan solo unos gitanos, que para eso son unos artistas, lloran y gritan al compás del que pasa al lado de ellos, parándose en seco cuando se alejan.
Sigo luchando con los tordos que intentan dormir en los cipreses, manchando las sepulturas.
Termino la semana sin entierro, no me asustan los muertos, me duele el sufrimiento de los vivos, por lo que siempre agradezco irme de fin de semana con buen cuerpo, ahora que podemos disfrutarlos, pues antes estábamos como la funeraria, siempre de guardia.

Antonio Castaño

Diario de un Franciscano
Lunes 14 de noviembre
“Mi miedo no es morir, me siento preparado para el viaje”. Estas fueron sus últimas palabras.
Sigo sintiendo dolor en cada ausencia.
Tenía que haberme acostumbrado a vivir con esta compañía que, al igual que este hábito de fraile, me viste y me desnuda el cuerpo medianamente joven.
La diabetes me ha vuelto a dar su toque de atención. Una de mis preguntas sigue siendo hoy la misma: ¿Mis manos son sus alas de despegue y despido de lo que aquí les ata?
Cacofonías continuas en su boca y esa mirada opaca ya en los ojos de Lucila me persiguen al meterme en la cama.
Ayer nos dejó para siempre José. Todos le lloraremos mucho tiempo.
La desmemoria galopante de Eusebia ha oscurecido la luz de su belleza. Su hijo, después de acariciarle el pelo, se escondió en un rincón y sollozó en silencio.
Hoy la misa de 12 me costó más que nunca.
No sé si consigo llenar de paz el viejo corazón de todos mis ancianos.
Ser Franciscano en los días que corren me ayuda a resolver mis propias dudas. Esta gente mayor es quien me enseña.
En las calles del pueblo la lluvia intensa, jarreante, también llora la muerte de José.

Martes 15 de noviembre.
A las 8 de la mañana ya estaba en la Complutense. Tengo que hacer un trabajo para mi optativa: “Métodos y Tendencias Historiográficas”. No sé de dónde voy a sacar horas de estudio pero…Terminaré mi carrera de Historia.
A mi regreso de Madrid he parado en el súper y he dejado hecha la compra de la semana para mis ancianos de la Residencia de San Miguel. Ya son tres los que tienen comida parenteral y me preocupa especialmente el grado de deterioro de Martín.
Los siete pueblos que tengo a mi cargo como oficiante llenan toda mi vida de fe dedicada a los demás. Después de servir la comida a los válidos, he logrado saber lo que tanto le inquieta a Remedios. Mi charla y ese apretón de manos le han sosegado un poco.
Estos pueblos pequeños de Castilla, decrépitos y casi deshabitados en invierno, me entristecen enormemente.
Renuevo cada día mi ilusión y mis ganas de aprender de sus gentes y sus vidas.
Intento mantenerles la Esperanza y la Fe en que Todo es posible si uno quiere.
Yo, pese a todo, sigo queriendo.
Amo a los demás como a mí me gustaría que ellos me amaran.
El día ha sido agotador.

Miércoles 16 de noviembre.
Los dos funerales, inesperados, de hoy y una nueva hiperglucemia me han dejado rendido.
Mi tremendo cansancio no me deja escribir.
¡Ayúdame, Dios mío!

Jueves 17 de noviembre.
Ha sido un día gris, muy gris, pero llegó a salir el sol.
Otra vez el dolor, el quebranto, la tristeza de todo aquel que pierde a quien le dio la vida.
La iglesia estaba a rebosar de llantos y de fieles apretados en los bancos.
De otros pueblos limítrofes han venido al sepelio de Regi, muy querida por todos.
Ha oficiado la Misa el Vicario. Hermosas palabras regaló a sus hijos: “Regi os ha dejado en herencia el AMOR”.
Yo… Creo que nunca mueres, sólo te trasladas.
Una vez más trato de convencerles de que la vida es un proceso colmado de ausencias. Llenar esos vacíos sólo depende de nosotros mismos.
¡Señor, mantén mi Fe!

Domingo 20 de noviembre.
Otra vez una tremenda subida de mis niveles de azúcar me han llevado de nuevo al hospital.
Han sido dos días duros, difíciles y eternos. En esta ocasión sólo perdí la vista durante media hora. Los diecisiete kilos que adelgacé la vez anterior me han ayudado.
Miguel y Elvira se han abrazado a mí al bajarme del coche.
Dejé en el hospital muchas preguntas. Ahora, aquí, encuentro las respuestas.
Hoy he comprado la sonrisa de Andrés con un caramelo.
Son estos “grandes niños”, que tanto me regalan, los que más me preocupan.
Vivo envuelto entre cera, babas, incienso, arrugas y años.
Aún sigo preguntándome, cada día, si he dado todo lo suficiente.

Sonsoles Palacios V.

Diario en la ventanaEscrito a partir de esta noticia

Lunes 7 de noviembre de 2016.
Cada día se hace más pronto de noche. Las horas oscuras aletargan mi ánimo, supongo que esto no me hace diferente al resto de la gente.
Lo bueno es que el otoño trae a Blanca. Hará escala aquí de camino a casa de su marido, pasará en España todo el mes. Comeremos juntas y le daré la bufanda nueva que le estoy tejiendo. Eso si la oscuridad de estos días me deja terminar las pocas vueltas que me quedan.
Siempre pide una bufanda. Creo que es porque en Boston hace mucho más frio que aquí.

Martes 8 de noviembre de 2016.
Pasé la mañana en la iglesia de los Padres Franciscanos. Han puesto radiadores al lado de los bancos laterales, cerca de los confesionarios.
¡Si me viera Vidal pisar la iglesia! Hija de maestra republicana que escapó del bautismo y la comunión gracias a tantas mudanzas huyendo de miedos.
Lo veo reírse en mi imaginación, pensando a la vez en lo inteligente que soy por buscar recursos a esta humedad y este frío de orientación norte.

Miércoles 9 de noviembre de 2016.
Ya no veo bien junto a la ventana. Hoy la misma rutina, dos misas seguidas.

Jueves 10 de noviembre de 2016.
Blanca llamó. Solo quedan quince días. Insiste en que me vaya con ella al pueblo a pasas estos días. No creo en las fiestas, ni que exista un niño que nació para salvar el mundo, a la vista está. No quiero ser una carga para mi sobrina. No quiero estar sola.

Viernes 11 de noviembre de 2016.
Hoy salió el sol y aproveché para terminar la bufanda. Es de un bonito color verde, como el de los prados con las primeras lluvias de otoño en las dehesas de mi Castilla.
Hace tiempo que la ciudad me ha comido y solo ocupo un hueco en sus espacios. Ojalá pudiera volver a mi pueblo. La lumbre siempre abraza y los pocos vecinos regalan palabras, huevos y repollos.

Sábado 12 de noviembre de 2016.
Compré velas, cada vez llevo peor las noches tempranas. Incluso echo de menos la televisión. Esos programas en los que la gente canta y quiere triunfar, es bonito creer en los sueños aunque sean cortos.

Domingo 13 de noviembre de 2016.
No tuve tiempo de escribir antes de bajar las persianas. Mi diario tendrá que esperar hasta mañana, mis ojos no se acomodan a la luz de la vela. Creo que la dejaré encendida. Hoy me siento realmente sola.

Sara Diego

Subjuntivo

Hace años tuve la oportunidad de escuchar a Gabriel Janer en una extraordinaria conferencia. En ella defendió la creación de una Asociación de Amigos del Subjuntivo para poner en valor este modo verbal.
"El subjuntivo -señaló Janer- es el único que puede expresar el tiempo de la hipótesis y de la posibilidad, de la no realidad. El subjuntivo suspende mi pensamiento en el espacio virtual y me permite expresar la condición, la posibilidad, la duda, el deseo, el futuro incierto, la hipótesis transgresora que funda la vida".
Hilario Barrero, por su parte, dedica uno de sus poemas al subjuntivo:

Y tener que explicar de nuevo el subjuntivo,
acechante la tiza de la noche del encerado en luto,
ahora que ellos entregan sus cuerpos a la hoguera
cuando lo que desean es sentir el mordisco
que tatúa con rosas coaguladas sus cuellos ofrecidos
y olvidarse del viejo profesor que les roba
su tiempo inútilmente.

Mientras copian los signos del lenguaje,
emotion, doubt, volition, fear, joy…,
y usando el subjuntivo de mi lengua de humo
mi deseo es que tengan un amor como el nuestro,
pero sé que no escuchan la frase
que les pongo para ilustrar su duda
ansiosos como están de usar indicativo.
Este será su más feliz verano
el que recordarán mañana
cuando la soledad y la rutina
les hayan destrozado su belleza,
la rosa sin perfume, los cuerpos asaltados,
ajadas las espinas de sus labios.
Pero hoy tienen prisa, como la tuve yo,
por salir a la noche, por disfrutar la vida,
por conocer el rostro de la muerte.

Incluimos aquí una breve antología de poemas que se recrean en el uso del subjuntivo:

Te dijera de veras alegría

Te dijera de veras alegría
mira esa nube en forma de cupido
vamos a contar mentiras
flechando tralará
la rosa de los vientos
si no fuera al alcance
de la mano este oscuro
vivir contra corriente
a dos pasos de la espiga desahuciada
el mañana perdido
en la última estación
tanto no que callar
y cierto el muro
buscando la salida de poderte decir
rescatadas palabras:
CIELO, AZUL
ya no sea
cegar una ventana ya cegada.

Aníbal Núñez

Me basta así

Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
—de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso—; entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando —luego— callas...
(Escucho tu silencio.
                     Oigo
constelaciones: existes.
                        Creo en ti. Eres. Me basta).

Ángel González

El fornicio

Te besara en la punta de las pestañas
[y en los pezones, te turbulentamente besara,
mi vergonzosa, en esos muslos
de individua blanca, tocara esos pies
para otro vuelo más aire que ese aire
felino de tu fragancia, te dijera española
mía, francesa mía, inglesa, ragazza,
nórdica boreal, espuma
de la diáspora del Génesis, ¿qué más
te dijera por dentro?
¿griega,
mi egipcia, romana
por el mármol?
¿fenicia,
cartaginesa, o loca, locamente andaluza
en el arco de morir
con todos los pétalos abiertos,
tensa
la cítara de Dios, en la danza
del fornicio?
Te oyera aullar,
te fuera mordiendo hasta las últimas
amapolas, mi posesa, te todavía
enloqueciera allí, en el frescor
ciego, te nadara
en la inmensidad
insaciable de la lascivia, riera
frenético el frenesí con tus dientes, me
arrebatara el opio de tu piel hasta lo ebúrneo
de otra pureza, oyera cantar a las esferas
estallantes como Pitágoras, te
lamiera,
te olfateara como el león
a su leona,
parara el sol,
fálicamente mía,
¡te amara!


Gonzalo Rojas


Y también una canción de Joaquín Sabina:



Tarea propuesta:

Seleccionar de una lista de 222 palabras las 22 que más nos gusten para elaborar un texto en modo subjuntivo:

Y estos son los trabajos de algunos de los participantes en el taller:


El próximo agosto me gustaría
(Texto hecho con las 22 palabras queme quedaron)

Me gustaría que el próximo agosto, la lluvia del verano descargara besos, al mirar por la ventana cuando empieza a caminar la mañana, regando de amor el estío. Leería un libro, me encantaría volar subido en mi sueño para ir ganando terreno poco a poco al futuro, de la misma manera que el gusano de seda comienza a tejer su capullo, guardando para sí una caja de sorpresas que se abre al llegar la primavera.

Envuelto en mis sueños, pedalearía ilusiones por mares de arena, olería el césped recién cortado, a orilla de la playa. Es entonces, cuando desearía pasar desapercibido al ir a por el pan, cantaría canciones que hablen de estrellas y planetas lejanos los días de calor del mes de agosto.

Comprendo que no sé cantar, por lo me pondría más rojo que un tomate de la vergüenza que pasaría, bajando en ese momento de mi nube de sueños y seguiría esperando la lluvia de besos.

Antonio Castaño

OjaláOjalá la ilusión le gane al aburrimiento,
que la ventana arroje los lamentos,
que el miedo no frene el impulso,
que los telediarios no sean insulsos.
Ojalá la escuela fabrique ilusiones,
y no haga tantas evaluaciones,
que cada tres meses haya estaciones,
que no se impongan las naciones.
Ojalá la política no genere decepciones
y el gobierno acabe con las corrupciones.

Antonio Castaño


Era un mes de agosto
La arena del mar quemaba como llama de fuego. En su carrera por la playa, se sentía veloz como un caballo, con su cola batiendo el viento.
¡Ay! Soñaba... Si fuese caballo, sentiría volar galopando sin freno, y en el trance de éxtasis en el que se encontraba cayó en el suelo.
La sangre resbalaba de su rodilla. ¡Fue arrastrada mar adentro!
Inmediatamente se puso en píe, se acordó de las lecciones que le inculcaron sus padres, cuando de niño aprendiendo a pedalear en su bicicleta, también cayó en el suelo, y le dijeron...Hijo ¡ ponte en píe ¡ porque el hombre que cae y se levanta es aún más grande que el que no ha caído.Corre por la vida sin miedo...
En su día de playa, se le agolparon todos los sentimientos y recuerdos, al igual que el transcurrir de este, con sus horas he inclemencias del tiempo.
La mañana, con su luz, limpia y clara.
El mediodía, calor abrasador.
En la tarde, tormenta y puesta de sol
La noche, con sus brillantes y parpadeantes estrellas, que parecían...¡ los ojos bonitos de su madre¡
Agotado de correr y emocionado de tantos recuerdos que le había suscitado el día, se sentó en la arena, le acariciaba una suave brisa ¡ que venia de mar adentro. Donde la sangre de su rodilla de sus padres y ancestros fué llevada, agitando en el tantos sentimientos.
La nostalgia y el vacío que sentía le hizo ir a buscar papel a una tienda de recuerdos . Y frente al mar escribir a sus padre que se encontraban al otro lado del océano. A él quizás le quedaba mucho tiempo, pero por la edad no a ellos . y promesas que cumplir .y concertó una cita con ellos.
Porque cuando llega la noche recogemos del suelo nuestros corazones y nos vamos mar adentro.

M. Carmen Alonso Huerta

OlvidoPerder – llorar – sombra – olvido – playa – domingo – corazón – escribir – ambiguo – cansancio – llama (de fuego) – mañana – desierto – agosto – estrellas – sueño – sol (puesta de) – abismo – arena – nuevo – futuro – mar.

1ª Versión:

Si fuera posible llorarte menos
ya hubieras pasado a ser olvido.
Si esta llama de fuego se apagara,
con la puesta de sol de este domingo,
volverían las estrellas en agosto
a perder en la sombra del abismo
los nombres que en la arena del desierto
escribimos con un cansancio ambiguo.
Que el mañana me traiga un nuevo sueño,
que siga en el ocaso lo vivido
quedándome en la playa del futuro
y el mar vista mi corazón con nuevo abrigo.

Versión definitiva:

Si un día te llorara mucho menos
si fuera el corazón carne de olvido
si esta llama de fuego se apagara,
con la puesta de sol de este domingo,
huirían las estrellas en agosto
a perder en la sombra del abismo
los nombres que en la arena del desierto
escribimos con un cansancio ambiguo.
Que el mañana me traiga un nuevo sueño,
que siga en el ocaso lo vivido
quedándome en la playa del futuro
y el mar me vista con su nuevo abrigo.

Sonsoles Palacios V

Había una vez...

La primera sesión del curso la dedicamos al circo y a su relación con la literatura y la música.
Las palabras "asombro", "emoción", "risa", "ilusión" y "miedo" son comunes a estas disciplinas artísticas. Lo saben bien los amantes de todos los escritores que hacen malabares con las palabras y que se pasean por la cuerda floja de la imaginación en sus historias.




Hablamos de la maravillosa película "El circo de las mariposas" del director Joshua Weigel, todo un ejemplo de superación:



Y comentamos el excelente número de cuerdas (skiping rope) del espectáculo "Quidam" del Circo del Sol:




Dejamos aquí algunos de los textos que formaron parte de la ficha de trabajo. El primero de Leopoldo María Panero y el segundo de Eliseo Diego:


El Circo

Dos atletas saltan de un lado a otro de mi alma
lanzando gritos y bromeando acerca de la vida:
y no sé sus nombres. Y en mi alma vacía escucho
siempre]
cómo se balancean los trapecios. Dos
atletas saltan de un lado a otro de mi alma
contentos de que esté tan vacía.
Y oigo
oigo en el espacio sonidos
una y otra vez el chirriar de los trapecios
una y otra vez.
Una mujer sin rostro canta de pie sobre mi alma,
una mujer sin rostro sobre mi alma en el suelo,
mi alma, mi alma: y repito esa palabra
no sé si como un niño llamando a su madre a la luz,
en confusos sonidos y con llantos, o bien
simplemente]
para hacer ver que no tiene sentido.
Mi alma. Mi alma
es como tierra dura que pisotean sin verla
caballos y carrozas y pies, y seres
que no existen y de cuyos ojos
mana mi sangre hoy, ayer, mañana. Seres
sin cabeza cantarán sobre mi tumba
una canción incomprensible.
Y se repartirán los huesos de mi alma.
Mi alma.
Mi hermano muerto fuma un cigarrillo junto a mí


Riesgos del equilibrista

Allá va el equilibrista, imaginando
las venturas y prodigios del aire.
No es como nosotros, el equilibrista,
sino que más bien su naturalidad comienza
donde termina la naturalidad del aire:
allí es donde su imaginación inaugura los festejos
del otro espacio en que se vive de milagro
y cada movimiento está lleno de sentido y belleza.
Si bien lo miramos qué hace el equilibrista
sino caminar lo mismo que nosotros
por un trillo que es el suyo propio:
qué importa que ese sendero esté volado
sobre un imperioso abismo si ese abismo
arde con los diminutos amarillos y violetas,
azules y rojos y sepias y morados
de los sombrerillos y las gorras y los venturosos
pañuelos de encaje.
Lo que verdaderamente importa
es que cada paso del ensimismado equilibrista
puede muy bien ser el último de modo
que son la medida y el ritmo los que guían
esos pasos.
La voluntad también de aventurarse
por lo que no es ya sino un hilo de vida
sin más esperanza de permanencia
que el ir y venir de ayer a luego,
es sin duda otra distinción apreciable.
Sin contar que todo lo hace por una gloria tan efímera
que la misma indiferencia del aire
es por contraste más estable, y que no gana
para vivir de los sustos y quebrantos. El equilibrio
ha de ser a no dudarlo recompensa
tal que no la imaginamos
¡ADELANTE!
decimos al equilibrista, retirándonos
al respaldo suficiente de la silla
y la misericordiosa tierra: nosotros
pagamos a tiempo las entradas y de aquí no nos vamos.


Dejamos aquí, por último, información sobre el libro Fenómenos de circo de Ana María Shúa. La autor explica en un vídeo el porqué de este libro. Y aquí tenéis un extracto:




Propuesta de escritura:

Escribe un texto (relato, poema, microrrelato) sobre el circo. Trata de sacar alguno de los personajes de la carpa y cuéntanos cómo es su vida más allá de la pista.


Y estos son algunos de los trabajos recibidos:


Adiv

Adiv era el vivo retrato de la felicidad suprema. La vida le había puesto a prueba desde el minuto cero de su reloj biológico. Nació doblemente desmembrado pero, aún así, llenó toda esa ausencia con su hermosa sonrisa. Superaba diariamente el reto de la vida. El ser tan diferente por su aspecto le hizo crecer valorando, conscientemente, todo aquello que poseía: El Amor, la ternura, su límpida mirada y una enorme generosidad.

Sufrió desde pequeño de todos los reveses: mofas, burlas, bromas de muy mal gusto e ironías…

¡Qué ironía es ya la Vida! Adiv trabajaba en un circo y era, de todos, el mejor Freak del mundo. Su actuación era siempre la más esperada y aplaudida. Su carácter jovial y su personalidad tan resiliente le habían hecho ser admirado y querido por grandes y pequeños.

Su cuerpo nunca fue ni cárcel ni orfanato. Vivía como el caballo que pasa del trote al galope saltando cada obstáculo sin flaquearle las fuerzas.

Hoy regresaba pletórico a su casa donde espera impaciente su muy amada esposa junto a su hijo pequeño al que ya le han salido algunos dientes. Ellos son los únicos espectadores de la que siempre es su mejor actuación: Vivir siendo Feliz con los que tanto ama.

Adiv, al igual que su nombre, es esa Vida misma que muestra cada día su mejor cara.

Sonsoles Palacios Vaquero


Los relojes marcaban las cinco
(Texto escrito con las palabras: reloj, panadera, toro, cárcel y heridas)

Eran las 5 de la mañana cuando sonó su despertador, cuando la panadera estaba llamada a enfrentarse a su madrugadora jornada laboral.

Doce horas más tarde, el reloj marcaba las 5 en punto de la tarde, la hora en la que el toro que estaba aguardando en el chiquero, su cárcel, debía enfrentarse a una funesta jornada, en la que las heridas hechas a plazos, a degüello, acabarían con su vida.

Salió a hombros la panadera horneando un pan que saborearon los espectadores viendo cómo el toro terminaba su vida moribundo, arrastrado por dos mulillas.

Antonio Castaño


El domador domado
Supo que sería domador, el día que su abuelo lo llevó por primera vez al circo instalado en las eras del pueblo. Era un humilde circo ambulante, con muy pocas atracciones, pero para él fascinante.

Cuando el domador sacó al viejo león, domado más por los años, que por él y pidió voluntarios para participar, su corazón se puso a mil revoluciones. Debieron ser sus ojos saltones la papeleta para que le tocase la lotería, pues el domador al final lo eligió para actuar.

Era un niño, tranquilo, bastante tímido, al que no le gustaba ser protagonista, pero su amor y pasión por los animales, fue mucho más fuerte, lanzándolo como un resorte hacia la pista.

Nada más traspasar la puerta, sintió cómo se llenaba de una energía especial, transformándolo en un niño distinto, más parecido a aquellos compañeros altivos y chulescos de la escuela. El domador lo subió encima del viejo león, dándole una vuelta triunfal a la pista.

Sus paisanos le aplaudieron a rabiar, desde ese día solo pensó en dedicarse a domar fieras y trabajar en el circo. Como era un chico disciplinado y trabajador, pronto consiguió su sueño, haciéndose domador de leones y tigres, actuando en los circos más importantes.

Igual que la primera vez que se transformó al entrar en la pista, su carácter se tornaba en agresivo, voceaba enérgicamente, restallaba el látigo con curvas de vértigo, su cuerpo se hinchaba parecía más atlético, su éxito le alimentaba su ego, que iba creciendo día a día, llevándolo a ser un domador excesivamente vanidoso.

También al principio, fuera de la pista cambió su carácter, pero a medida que fueron pasando los años, la ternura y el cariño de su familia fueron domando al domador enérgico y altivo de dentro de la pista, habiendo cada vez más diferencia entre sus dos vidas Cuando terminaba su jornada laboral, dejaba tras de sí los rugidos de las fieras, amansándose su carácter, volviendo a ser otra vez aquel niño al que su abuelo llevó por primera vez al circo.

Antonio Castaño


La panadera
Juana, la panadera, cerró su tienda y se encaminó a las afueras del pueblo, a recoger el panal de sus abejas, situado en la alta meseta.

Era una tarde plomiza, llena de matices de grises sus cielos. Iba pensando en su labor en esta tierra cual semejanza tenía con sus abejas, haciendo al igual que ellas... aportando su trabajo para la comunidad, como un mandato para crear su colmena, su piedra para la gran catedral que será la labor de cada una de ellas, aunque no se sepa quien fue el autor por quien fue hecha a través de largos tiempos.

Imbuida en sus pensamientos su pie tropezó con una calavera, se arrodillo en el suelo, retiró la tierra y la cogió en sus manos, se la asemejó a una cebolla a la que se le habían retirado sus capas, sin piel, sin ocultamiento mostraba la desnudez de su esencia, sin el espíritu que habitó en ella y al igual que la cebolla hace llorar la visión de esta hizo que sus ojos se llenasen de lágrimas.

¿Quién era? Se preguntó a sus adentros porque profunda era Juana, y la tarde se prestaba a ello.

En la gran extensión de tierra, ella y la calavera bajo los altos y grises cielos, como perdida y sola en el desierto. La alzó en sus manos contra el cielo y un rayo de luz iluminó los huesos. También iluminó su pensamiento... el hombre que fue muerto, en una dura batalla en los campos abiertos, en la lucha de la vida fue vencido por el yelmo. Pero en la tierra permanecían sus huesos como recordatorio de su hazaña en la infinidad del tiempo... La labor estaba hecha, aunque no su recuerdo. Solo quedó su calavera como una piedra aportada a la gran construcción del templo.

M. Carmen Alonso Huerta

martes, 19 de enero de 2016

Escrito está en mi alma

La sesión del día 8 de enero la dedicamos a Garcilaso de la Vega. En ella no solo hablamos del poeta sino de su influencia en escritores como Miguel Hernández, Luis Cernuda, Rafael Alberti, Amalia Bautista, Luis García Montero o Aníbal Núñez, entre otros muchos. Pero también nos acercamos a la vida bucólica y pastorial y trazamos nuestro particular "locus amoenus".


Dejamos aquí un breve repertorio de textos extraídos de la gaceta con la que trabajamos, el primero de Aníbal Núñez, el segundo de Amalia Bautista:

Salicio vive en el tercero izquierda

Ni siquiera hay lugar para que sea
dulce el lamento, musical el llanto:
aire claro, alta cumbre, verde valle
alivian, glorifican, oxigenan
las lágrimas: las hacen respirables,
navegables a la luz la soledad...

Pero, decidme, aquí, que mi ventana
-y es suerte que no encuentre otro bostezo
en la pared de enfrente, abajo un patio
donde soñar la muerte
nueve con ocho metros por segundo-
da a un jardín profanado por la prisa,
a una boca de riego violentada,
a un árbol flagelado por los sábados,
a un puré de residuos,
al reino que alquilaron los pastores
que vendieron al lobo los rebaños...
aquí, ¿qué abrazo cabe
con que me consuele
del difunto dolor -no hay dolor vivo:
hiere el hedor- de tu distancia?

     Sólo
cabe un camino, un ápice de gloria:
llamar al ascensor, bajo el amparo
de la noche, ocultar unas tijeras
hasta la portería y, mientras pulsas
el botón de regreso, ante la luna,
ceñir con hiedra artificial la frente.


Galatea

No sabía qué hacer aquella tarde.
Tú estabas enfadado y no querías
salir. Me fui al Parque del Oeste
y estuve paseando mucho rato
sin encontrar un alma. En el invierno
casi nadie pasea por los parques.
No pensé nada. Me senté en un banco
y encendí un cigarrillo. De repente
un hombre joven se sentó a mi lado.
Le miré y vi que había un solo ojo
en mitad de su frente, un ojo oscuro,
tristísimo y brillante. Me miraba
como pidiendo ayuda, suplicando.
Ninguno de los dos dijimos nada.
Él miraba mis ojos y yo el suyo.
En silencio empezó a llorar despacio,
se avergonzó y se fue. Yo no hice nada
por detenerle. Tú no te creíste
ni una palabra de esta historia, pero
yo me lleno de angustia y de tristeza,
aunque quiera evitarlo, si recuerdo
al cíclope del Parque del Oeste.


Propusimos varias tareas de escritura:

1. Hacer un sonetillo tratando de imitar a José Hierro a partir de un listado de palabras monosílabas: "FE DE MÍ: di fe de mí y sé que fui, no sé hoy lo que soy".
Transcribimos aquí el trabajo de Antonio Castaño:

QUÉ BIEN

Hoy
qué
bien
voy

Sol
soy
sin
tos


con
miel


me
fue
bien


2. Completar este soneto de Garcilaso pero con tus propias palabras. Procura que pertenezcan a un mismo campo semántico:

Soneto XI

Hermosas ____________, que en el río metidas,
contentas habitáis en las _________________
de relucientes ______________ fabricadas
y en columnas de _____________ sostenidas;
agora estéis ________________ embebecidas,
o ________________ las telas delicadas;
agora unas con otras ___________________,
contándoos los ________________  y las vidas;
dejad un rato la labor, alzando
vuestras ____________ cabezas a mirarme,
y no os detendréis mucho según ando;
que o no podréis de _____________ escucharme,
o convertido en ____________ aquí llorando,
podréis allá de espacio __________________.


Versión soneto XI

Hermosas cebollas, que en río metidas,
contentas habitáis en las ensaladas
de relucientes capas fabricadas
y en columnas de surcos sostenidas;
agora estéis creciendo embebidas,
o rumiando las telas delicadas;
agora unas con otras enfrascadas,
contándonos los sabores y las vidas;
dejar un rato la labor, alzando
vuestras altivas cabezas a mirarme,
y no os detendréis mucho según ando;
que no os podréis de olvidar escucharme,
o convertido en cebollino aquí llorando,
podréis allá de espacio cosecharme.

Antonio Castaño


Versión soneto XI

Hermosas flores que en río metidas
contentas habitáis en las bancadas
de relucientes pétalos fabricadas
y en columnas de tallos sostenidas

agora estéis ornando embebecidas
o bordando las telas delicadas
agora unas con otras consoladas
contándoos los colores y las vidas.

Dejad un rato la labor, alzando
vuestras cromadas cabezas a mirarme
y no os detendréis mucho según ando;

que o no podréis de pesares escucharme
o convertido en lago aquí llorando
podréis allá de espacio confortarme.

Mercedes González


Sonetillo

¡Yo
qué

Dios!

Por
ser
fiel
yo,

soy
quien
soy

¡bien
doy
fe!

Mercedes González